7.05.2009


Dos muertos,
o incluso uno sólo,
es demasiado para tolerarse
sin llorar, vomitar
o apedrear algo.

Excepción

(por Honduras)

La línea entre la estupidez y la alienación es muy delgada
pero es casi invisible cuando se es consciente de ello.

7.03.2009

Esconderme en las esquinas de tu boca y amanecerte en los brazos cansados y somnolientos mientras la mañana me cuenta que nada fue cierto, que no hubo golpe, que Pinochet no existió y que alcanzamos la verdadera democracia, que no desaparece gente, que no se murió John Lennon, que África no padece hambre y SIDA, que nadie debe huir de esa otra casa querida porque la mara persigue. Poder vivir en paz, amar en paz, sin sangre, dictaduras ni duelos.

Quisiera, sí.

6.29.2009

Honduras

A mi me tiemblan
las manos, la voz y los puños.
Pienso el miedo
y mastico la furia
-la propia y la ajena-.

Mientras tanto,
cae la noche,
la masacre de un pueblo,
el miedo inmortal,
la muerte lenta,
el autoritarismo.

Vuelven a la eterna noche
las dictaduras latinoamericanas.

6.27.2009

Dialécti-Ca

La mejor/peor parte de este asunto
es que hay mil opciones colaterales,
pero nunca hay vuelta atrás.

Moreno

"La principal obligación moral frente al amor es ser consciente que se lo construye permanentemente, que no es algo estático, sino dinámico, una unidad dinámica que siempre se está desarrollando"

6.25.2009

Pederastas de luto

Muerto el perro, se acabó la rabia.


Esta por lo menos. Espero yo.

Lástima que no murió por un puntapié que le reventara el hocico, como hubiera querido el poeta azucarado.

6.20.2009

"Si el planeta estalla, que nos pille juntos"

Así se explica porqué es tan fácil enamorarse
de esos ojos que brillan tras un vidrio.
Me duele el ego,
los lentes,
las pupilas
y los párpados.

Me tiemblan los dedos
sobre tu piel dormida
y el duende morado
deja manchas en el suelo
al caminar.

Necesito mar
y bosque salado,
café fuerte
y luz de tarde.

Los pies reclaman la arena
y el cuerpo las manos.


Esas, precisamente.

6.15.2009

Tus ojos chispeando
(aun a través del vidrio)
me ponen la piel de gallina.
Mejor ni hablemos
del efecto de las manos,
ni de los labios.